Encendiendo la participación del estudiante: un plan de trabajo para el aprendizaje

Los primeros meses de la escuela son un tiempo de optimismo y nuevos comienzos. El inicio de cada período escolar rejuvenece a educadores y estudiantes. Sin embargo, estos sentimientos pueden convertirse rápidamente en agrios si no animamos a los estudiantes a encontrar un sentido a lo que les pedimos que realicen. Hay maneras de involucrar a los alumnos en las clases y unidades. El consultor educacional estadounidense John Mccarthy ha publicado en el sitio Edutopia tres prácticas que, cuando son incorporadas por los maestros, ofrecen puntos de entrada para que los estudiantes inviertan tiempo y esfuerzo significativo en su proceso aprendizaje.

Primera Práctica: ser realista.

Si queremos captar la atención de los estudiantes, es primordial comunicar un propósito auténtico. Más allá de los muros de la escuela, hay mucho que captura la atención de las personas: juegos, redes sociales, entretenimiento, eventos y amigos. Todo esto a menudo coincide con el valor potencial del currículo escolar. Mantener el aprendizaje requiere de tres sencillos pasos:

  1. Conectar habilidades y conceptos centrales a los intereses de los estudiantes.

El Curriculum es comúnmente enseñado a través de conceptos abstractos, que están inmersos en teorías académicas ajenas a las vivencias de los estudiantes. El aprendizaje ocurre cuando conectamos conceptos con experiencias, tales como los efectos de la fuerza centrípeta de una curva cerrada en una patineta, bicicleta o coche.

  1. Conectar a los estudiantes en un diálogo profesional con expertos en la materia. Los padres, los amigos y los colegas tienen experiencias que merecen ser compartidas o conocen a “las personas adecuadas” que pueden hablar con sus estudiantes. El diálogo profesional es una práctica auténtica que proporciona el contexto para las competencias específicas de la disciplinas que se aprenden. A menudo, un invitado puede expresar ideas que el profesor ya ha mencionado en innumerables ocasiones. Sin embargo, esas ideas pueden cobrar mayor sentido para los estudiantes si provienen de diversas fuentes.
  2. Desafíen a los estudiantes a resolver problemas, diseñar ideas que resuelvan una necesidad, o explorar sus propias preguntas. Proporcionen a los estudiantes problemas a resolver de la vida real. Las experiencias pueden gestarse en una actividad específica, en una colección de actividades o en una unidad completa. El descubrimiento en las diversas disciplinas ocurre a través de prácticas que invitan al ensayo y error. Las oportunidades para aplicar los conceptos en contextos prácticos es fundamental para que el aprendizaje se lleve a cabo. Reflexionar en el éxito y los errores del proceso es donde ocurre el crecimiento personal y emergen nuevas ideas. Concebir el aprendizaje como un proceso de por vida ayuda a los estudiantes a adueñarse del mismo. De otra manera, la asignatura se transforma en una lista de objetivos que deben cumplirse y que se olvidan al ser aprobados.

 

Segunda práctica: promover eventos que importen.

 Al igual que en el ámbito profesional, los estudiantes necesitan saber por qué el contenido es digno de ser elaborado mediante las tareas que el profesor los invite a realizar. Al iniciar una unidad, el lanzamiento de un evento puede ayudar a los estudiantes a hacer una conexión emocional con los principales temas y conceptos que serán explorados. Algunos ejemplos incluyen:

  1. Presentar videos que sensibilicen a los estudiantes sobre el contenido que se analizará. Un ejemplo de esta práctica puede ser la utilización de la campaña australiana “The Sneeze”. El diálogo después de ver este video puede incrementar el interés en el estudio de los gérmenes y enfermedades infecciosas.
  2. Invitar a un profesional e impulsar que los estudiantes sean expertos en la disciplina que se imparte. Pedir a los estudiantes que acompañen a ese profesional y que lo ayuden a resolver un problema específico vinculado a la disciplina que están estudiando. Un agente de turismo necesita medios persuasivos en los sitios de viajes regionales (Geografía), o un director de una organización necesita una campaña de concientización sobre el cáncer para recaudar donaciones. Muchas oportunidades se pueden encontrar en sus propias redes. Tres Grados de Conexión es una actividad de desarrollo profesional que permite a los estudiantes identificar expertos entre sus redes. El futuro invitado puede ser alguien que usted o un colega conoce.

Tercera práctica: estar consciente del cierre de la unidad o del final del curso.

 Conducir bajo una lluvia pesada o una tormenta de nieve es difícil, especialmente si se tiene un gran camión en frente de la ruta. Los estudiantes necesitan una visión clara de la hoja de ruta que se espera que sigan. Es importante informar los resultados esperados para cada actividad y unidad al comienzo del curso, asegurándose de que entiendan lo que van a aprender. Realizar preguntas esenciales y preguntas que complementen la conducción del camino a seguir, proporcionan recordatorios de cómo el contenido actual se conecta con el destino final. Las evaluaciones son instancias clave para el aprendizaje. Deben estar diseñadas para que los alumnos conozcan su progreso y la distancia que les queda para completar el viaje.

Cada nuevo año escolar es una encrucijada que contiene muchas opciones de viaje. Los estudiantes conducen su aprendizaje cuando compartimos los mapas, les damos el poder de trazar su camino hacia los diferentes destinos de la unidad. Si les proporcionamos una visión clara de un resultado intencionado que tenga significado para ellos, van llegar a la meta movidos por sí mismos. Van a invertir el tiempo y el esfuerzo necesario para convertirse en conductores seguros.

Publicado en: Comunidad, Enseñanza, Innovación

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